domingo, 31 de octubre de 2010

Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910)



De "Poemas últimos" 1939-1941

Desde que el alba quiso ser alba...

Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.

¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y sintieron vivas bruscamente las cosas.

Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave.
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.

Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.

Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndote y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.

Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.


sábado, 30 de enero de 2010


Dibujo original de Pako Crestas

Cuando mi corazón deje de latir, mis pulmones cesen en su bombeo, mis venas detengan su flujo... será el momento en el que habré partido hacia el otro lado, allí donde ya no necesitaré a mi cuerpo.
Entonces me gustaría que alguna parte de él sirviera para que, quien lo necesite, tuviera una segunda oportunidad de vida.
M. Carmen