Arropada en negro velo
la fría noche bosteza
y el manto blanco del alba
ya asoma cubriendo el ciel.
Ocurrió que una paloma,
plúmbea de años sus alas,
quiso volar y no pudo
en lo alto de la loma.
Zureando se arrullaba,
su empeño no se rendía,
pero volar no podía
por más que lo intentaba.
Caracoleando viene
el viento de la mañana,
se enseñorea en los valles,
ni un instante se detiene.
¡Viento! Grita la paloma,
pero el viento ni la escucha,
borracho de poderío,
ahíto y ebrio de aromas.
Y en su loca cabalgada
brinca por planos tejados
emborronando los humos
de chimeneas cuadradas.
Y barre calles empinadas
alborotando las flores
que colorean ventanas
de las casas encaladas.
¡Viento! ¡Viento! ¡Escucha viento!
que mi tiempo se acaba,
no dejes que desfallezca,
sumida en mi abatimiento.
Dime paloma ¿qué quieres?;
Pidió la paloma al viento
que a la Alhambra llevara.
¿Cómo? ¿Volar tú no puedes?
Me muero, viento, me muero.
y sola volar, no puedo.
¡Vamos pues para Granada!
Cumplir su deseo quiso.
La paloma abrió sus alas
que el sol las cubre de oro,
a lomos la lleva el viento
entre jirones de brumas.
Atrás quedan los barrancos,
vibran los cañaverales,
se agitan las verdes vegas,
platean los ríos mansos.
Entrar lo tengo prohibido,
aquí te dejo paloma.
Torre de los siete suelos;
cipreses la han recibido.
Y en su Alhambra amada;
Jazmines y arrayanes,
al son de aguas cristalinas,
allí, se quedó…dormida.
M.C. Q. S. (junio-2011)
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